El Gato pródigo
Después de unos meses sin verlos, y suponiendo que la soledad había hecho mella en su ánimo de animales de compañía, pensé que esos tres gatos me esperarían hasta mi regreso de un viaje que me tendría apartado de ellos durante más de dos meses aunque mi hermana Ángela se ocupó en mi ausencia de ponerles comida en su comedero de El Refugio donde vivían. Pero como ya conté, a mi llegada al campo, no encontré el más mínimo rastro de vida animal lo que incluía a mis tres gatos. Pensé que de tanta soledad y el frío de este invierno,...