Treinta y siete años juntos

11 Ago Treinta y siete años juntos

Ha sido un año intenso de trabajo dedicado a escribir algo que me guste lo suficiente como para poder mostraros pronto. Llegado el verano, he decidido concederme unas vacaciones, creo que merecidas, cerca del mar. Y una vez más he vuelto a Tánger acompañado por M. Un  lugar de una belleza que hace años nos atrapó y al que cada año volvemos a pasear sus playas, disfrutar sus puestas de sol, caminar por su Medina llena de colorido y magia, encontrar  como siempre abiertas las puertas de Le Mirage, y el abrazo cálido de Ahmed, dueño de ese lugar, que por unos días nos hará sentir como en nuestra casa.

En el aeropuerto, con su sonrisa ancha y su primer abrazo, nos recibe Mohamed, el hombre de confianza de Ahmed. Al entrar en el coche, como siempre, suena mi música a modo de bienvenida. A veces canciones tan antiguas que yo casi no recuerdo. En unos minutos el coche para frente al hotel  situado al borde de un pequeño acantilado. Abajo el mar, y una de las playas más hermosas que uno pueda imaginar, donde M. y yo pasaremos unos días de descanso.

Son las diez de la mañana y, aprovechando que el día ha amanecido nublado, iremos a Tánger y recorreremos la Medina. Nos mezclaremos con ese mundo colorista que después del Ramadán se echa a la calle para celebrar su fiesta. También para M. y para mí hoy es un día muy especial. Estamos celebrando que llevamos juntos treinta y siete años compartiendo momentos bajos, eufóricos, depresivos, de seguridades y dudas, de alegrías incontenidas y de tristezas profundas, de separaciones eternas y encuentros apasionados. Y todos  esos momentos, no siempre fáciles, para una convivencia sin conflictos que, sólo el amor y una buena dosis de suerte, han sido vehículos capaces de traernos hasta aquí y a este lugar en donde hoy nos encontramos. Celebrar estos treinta y siete años juntos es suficiente motivo como para hacerlo en un lugar tan mágico como Marruecos, un país tan cercano al nuestro y sin embargo tan exótico, aunque con una cultura tan enraizada desde siglos con la nuestra. Hoy, volveremos a caminar sin prisa por esta playa larga y solitaria, en donde, al igual que nosotros, se vienen dando cita en un abrazo estrecho el Atlántico y el Mediterráneo.

A punto de concluir nuestro viaje, no podíamos dejar Marruecos sin hacer una visita a Asilah. Un paseo al atardecer en donde volvemos a sorprendernos de la belleza de este lugar y la visita a algunas tiendas para saludar a los amigos que vamos dejando con el tiempo. Jordi, dueño de una de ellas, como muchos marroquíes es un gran aficionado al fútbol. Él es del Barcelona desde que tiene uso de razón. Nos habla de los diferentes fichajes de jugadores del Barça y del Madrid, y de la pena de haber visto perder al Atleti, que mereció ganar. Mientras, M. va eligiendo algunas cerámicas para la casa del campo. Nos hacemos una foto. Dice que estamos más jóvenes que el año pasado. Con un abrazo nos despedimos hasta el año próximo en que el Barça -dice- será una vez más campeón de liga. Yo apuesto por el Madrid, y M., colchonera de toda la vida, grita: “Aúpa Atleti”. Es lo que tiene el fútbol.

Mañana dejaremos, una vez más, Marruecos, y nos llevaremos de nuevo algunos recuerdos que guardar en la memoria y en el corazón.

Jose Luis Perales en un banco

4 Comentarios
  • Nilda Márquez
    Publicado el 22:39h, 01 enero Responder

    José Luis, soy de Montevideo, Uruguay, donde tienes miles de admiradores. Yo soy una de ellas y cada una de mis hermanas también. Tus canciones han servido para acompañar nuestros momentos románticos y otros. Una duda que me queda es por qué, cuando te refieres a tu pareja la llamas M, como si fuera algo clandestino e innombrable. Ya sé que eres una buena persona y seguramente lo haces por preservar tu intimidad o su identidad, pero suena como algo más bien desagradable. Sería mejor que le pusieses un sobrenombre que comience con M, como Mimosa o algo así, pero supongo que no te puedes permitir, con todo un mundo de admiradores que tomarán ejemplo de tí, dar esa imagen de trato dudoso hacia la mujer que se desprende inevitablemente de esa actitud, aunque no sea esa tu intención. Disculpa mi sinceridad y quizá hasta mi atrevimiento por decirte algo así. No me odies por esto. Te mando un gran abrazo con toda mi admiración. Si vienes a Montevideo en algún momento, iré a verte en vivo por primera vez.

  • Nilda Márquez
    Publicado el 22:39h, 01 enero Responder

    José Luis, soy de Montevideo, Uruguay, donde tienes miles de admiradores. Yo soy una de ellas y cada una de mis hermanas también. Tus canciones han servido para acompañar nuestros momentos románticos y otros. Una duda que me queda es por qué, cuando te refieres a tu pareja la llamas M, como si fuera algo clandestino e innombrable. Ya sé que eres una buena persona y seguramente lo haces por preservar tu intimidad o su identidad, pero suena como algo más bien desagradable. Sería mejor que le pusieses un sobrenombre que comience con M, como Mimosa o algo así, pero supongo que no te puedes permitir, con todo un mundo de admiradores que tomarán ejemplo de tí, dar esa imagen de trato dudoso hacia la mujer que se desprende inevitablemente de esa actitud, aunque no sea esa tu intención. Disculpa mi sinceridad y quizá hasta mi atrevimiento por decirte algo así. No me odies por esto. Te mando un gran abrazo con toda mi admiración. Si vienes a Montevideo en algún momento, iré a verte en vivo por primera vez.

  • XOCHITL JIMENEZ OLIVERO
    Publicado el 22:23h, 20 junio Responder

    solo quiero enviar un agradecimiento al poeta que hizo que muchas de mis expresiones pudieran ser a través de su música,
    y felicidades por esas lindas vacaciones al lado de tu eterna pareja,

    un abrazo

  • maria augusta bosquez
    Publicado el 00:12h, 13 noviembre Responder

    mi respetado artista con plabras mayúsculas, usted es un poeta con hermosa voz, realmente con ud, me enamore la canción que le dedique a mi esposo es suya, con usted he derramdo lágrimas de dolor y tambien al oir sus canciones me regresa el deseo de volver amar y pensar en el ayer que alguna vez me hizo muy feliz, gracias por el talento que comparte con varias generaciones ya.

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