No te digo adiós, te digo hasta siempre

29 mar No te digo adiós, te digo hasta siempre

Después de dos meses de gira por diferentes países de América vuelvo a casa. La primavera se ha instalado en el jardín a pesar del tiempo que más parece invierno, y sin embargo siento el calor de estar de nuevo rodeándome de lo más cotidiano, esas pequeñas cosas que durante este tiempo de ausencia han permanecido inmutables esperando nuestro regreso.
Recorro cada rincón de la casa y cada planta del jardín. En mi estudio, mi guitarra esperando la caricia a cambio de un acorde que promete ser el principio de lo que podría convertirse en una nueva canción y cuyo intento aplazo hasta mañana. Sobre la mesa cartas que reclaman mi atención y sobre el cielo nubes, muchas nubes que impiden la contemplación del sol a través de las ventanas orientadas al cielo. Y en mi ordenador mensajes que me dicen lo que más deseo escuchar, que me emocionan recordando cada uno de esos lugares en donde hemos tenido la ocasión de encontrarnos, cada una de las ciudades y de los teatros en donde hemos compartido la música y la cercanía que hacía tiempo necesitábamos experimentar. Y hoy, en este recién estrenado silencio de mi casa, de nuevo siento la necesidad urgente de daros las gracias por tantos momentos hermosos que me habéis regalado durante esta gira que, una vez más, se me ha hecho corta, como todo lo bueno.
Mi recuerdo emocionado a Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y México, en cuyas ciudades del interior he descubierto la belleza colonial de su arquitectura y la calidez y generosidad de su gente.
En Cancún, último de los conciertos por tierras mexicanas, mis músicos me despiden en el escenario y me regalan flores. Llenos de emoción y amistad nos abrazamos como auténticos amigos mientras el público corea con nosotros ese “velero llamado libertad”.
Ha sido una hermosa gira. Gracias a todos. Y por mi parte, como dice una canción: “No te digo adiós, te digo hasta siempre”.

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