COMPAÑEROS DE VIAJE

27 ago COMPAÑEROS DE VIAJE

Después de sesenta años,hoy lo he vuelto a encontrar. Maltratado por el tiempo, por esa soledad y olvido al que fue sometido cuando, pasada ya mi adolescencia, lo abandoné a su suerte al descubrirla a ella, con su cuerpo de mujer de curvas contundentes y piel tan suave como suave es cada caricia, como suave la música que suena cuando rozo su cuello con mis dedos.

Ya sé que antes que ella fuiste tú compañero de ronda a esa novia primera que conquistamos juntos. Yo con el corazón, tú con tus notas. Y luego, ya mayores, despertamos los duendes de Sevilla bajo el balcón de aquellas estudiantes de colegio de monjas que, tras aquellas cortinas de cretona de flores, escucharon tus notas y mi canto a cambio de un cigarro que lanzaban al aire y que pudo costarles un castigo.

Pero hoy, amigo, volvamos en el tiempo y la memoria a ese pueblo que entonces no existía en los mapas, llamado Castejón, y que fue nuestro mundo. Allí nos conocimos y solfeamos juntos cada tarde las lecciones de  Eslava, aquel método compuesto de cuarenta partituras donde supimos de la blanca, la negra, la corchea y la fusa. Del silencio elocuente, el sostenido mágico y ese par de bemoles que había que tener para entenderlo todo, para salir ileso de aquél galimatías de notas y compases. Y ese roce nervioso de la púa en tus cuerdas. ¿Lo has olvidado? Y lo mismo que yo, tú fuiste envejeciendo y, un día, confieso que te cambié por ella y te dejé dormido en el desván de la casa del pueblo acumulando olvido mientras yo me escapaba para contar estrellas abrazado a su talle.

También, como tú, ella envejeció a mi lado después de ser amantes inseparables durante muchos años. Y se agrietó su piel, y yo la maquillé con un barniz caoba y, el resultado fue tan desafortunado, que poco a poco se quedó contigo en un rincón al lado del que ocupabas tú en el desván de la casa del pueblo como lo que se guarda “por si un día”. Y ese día no llega. Y la carcoma lo usa de banquete y, poco a poco, el polvo se acumula y cubre el barniz de un velo blanco como un sudario de quien yace muerto para no volver nunca a ser resucitado.

Pero igualmente fui feliz con ella, y su aliento fue música que a solas me murmuró al oído mientras yo la abrazaba con la pasión de un loco enamorado. Juntos, en un cuarto oscuro, soñamos tantas veces con la mejor canción que cantamos a dúo y nos dejamos llevar por el abrazo y acabamos besándonos en aquel estribillo. Ella, con un acorde me elevaba hasta el cielo y me abría las puertas a cada melodía y me hacía temblar. Yo pensaba que sería el final de mi andadura pero, querido amigo, no fue así.

El destino la puso en mi camino. Iba  vestida de rojo. Se me quedó mirando desde su escaparate y vi que me decía: “Tócame, acércate y tócame”. No pude resistirme a aquella tentación y entré en la tienda. Ella vino a mis brazos. Acaricié su cutis de  rojo nacarado y rasgué su vestido con mis manos nerviosas y tembló con la fuerza de un rayo que te toca. Me dijo: “Soy eléctrica”. Pertenezco a un mundo muy diferente al tuyo.

Fue a primera vista que me enamoré de ella. Pero ella, vanidosa, me murmuró al oído: Soy demasiado cara. Tú no podrás comprarme. Y la pasé rondando cada vez que paseaba aquella calle. Ella se mostraba cada vez más altiva y más inalcanzable. Yo la deseaba. Mientras, la otra, desvencijada y vieja, se moría de espera en el desván.

Un día, hablando con mi padre, le conté que al pasar por el escaparate de una tienda la vi. Y la deseé tanto … Pero ella era tan cara que aquel presupuesto de estudiante se quedaba tan corto que, como ella me dijo, sería inalcanzable. Mi padre, al escucharme, me puso en las manos su sueldo de jornalero y me dijo: “Ve corriendo a buscarla si es que tanto la quieres y es tan bella como dices, no sea que alguien se te adelante y la pierdas para siempre”.

Cuando fue mía encontré que era fría como el hielo y, como la belleza, tan efímera, que se esfumó en un suspiro y así, por ser idealizada, dejó un vacío en mi alma y también como tú viejo laúd, y como tú guitarra pintada de caoba, se quedó ocupando un lugar en el mismo desván, la guitarra con su cutis de nácar, eléctrica y vacía como bella sin alma.

Después de los años he vuelto a despertaros de ese sueño profundo y os he recuperado del olvido para aquí, en mi humilde taller de carpintero, taponar las heridas de vuestros cuerpos viejos y maquillar de nuevo vuestro rostro ajado por la espera.

A ti, laúd querido, compañero de infancia, te cubriré las mellas de ese clavijero con unas cuerdas nuevas. Buscaré donde sea preciso una madera igual a esas astillas que alguien arrancó de tu costado. Y, una vez restaurado, amigo mío, nos iremos de ronda como hicimos entonces.

A ti, vieja guitarra, ¿Qué podría contarte que no sepas? ¿Que te amé palmo a palmo? ¿Que te robé la música del alma y que lloramos juntos? ¿Que me hiciste feliz cada segundo en cada encuentro nuestro? ¿Que de mi soledad fuiste el consuelo cuando no estaba ella? ¡Qué podría decirte que no sepas, vieja guitarra mía!

Y a ti, guitarra INVICTA, –que así reza tu nombre en el clavijero-, te debo la emoción de poseerte un día y desaparecerte de aquél escaparate de una tienda de música de Sevilla. Gracias a ti descubrí la generosidad sin límites de mi padre, capaz de renunciar a muchas cosas para satisfacer aquel deseo mío de comprarte. Debes reconocer que eras la más barata de todas las que exponía la tienda y, yo, quizás el más pobre de aquellos visitantes que entraban y salían sin siquiera mirarte. Y que me impresionaste, tan solo con mirarte, vestida de aquel rojo brillante nacarado. Y me llamaste a gritos. Pero nunca fuiste guitarra con alma. Aun así te quise y aún te recuerdo como un capricho. Aquel caro capricho de un adolescente.

6 Comentarios
  • Fernando Sanchez
    Publicado el 15:11h, 27 agosto Responder

    Hola Jose Luis…como siempre y primero que todo…Gracias!
    Con que facilidad y con que felicidad podemos ver ese balcon, esas chicas,y hasta ese cigarro…
    Con que facilidad nos llevas de la mano hasta esa tienda , a ese rincon perdido donde esperan “tus amantes” amantes que te gritan y que espero que otra vez vuelvan a ser tus compañeros de viaje de siempre y que junto a ti nos regalen nuevas canciones…
    un abrazo Jose Luis!

    Fernando

  • Sonia Pérez Sánchez
    Publicado el 00:41h, 28 agosto Responder

    Querido “maestro” después de tanta ausencia hoy fue que mi gran amiga Blanca, que en un mensaje por WhatsApp (jajajajajaja esa aplicación que de una forma me acerca a ella desde desde México hasta Sevilla…) diciéndome que de nuevo habías escrito en tu blog y aunque aún sigo sin estar del todo al 100/100 despues de la irreparable pérdida de alguien que formó parte en mi vida durante años… pero la vida sigue y mi vida igual, es así que no lo pensé mucho y aqui estoy una vez mas, fiel a sus escritos que tanto me gustan. Y éste ha sido increíble¡¡¡¡ en principio feliz porque esa historia que recuerda de una forma tan hermosa tiene parte de culpa mi ciudad “Sevilla…”
    Esta mas que claro que nadie tiene la facilidad de escribirle así a una “guitarra” como si se tratase de una persona de “carne y hueso” y es que también hay que tener en cuenta que es de los instrumentos que da “vida” porque a través de ella nacen los primeros acordes para ir dándole forma a una canción y eso sólo lo consigue “ella”.
    Además estoy totalmente de acuerdo con lo que piensa sobre esa guitarra enfundanda en ese vestido rojo y de piel de nácar que aunque su exterior sea realmente hermoso carece de toda sensibilidad, vacía de sentimientos, incapaz de dejar sonar acordes mas bellos que aquella vieja guitarra cubierta de un polvo blanco (como bien ha escrito) que ya nada le queda de aquel barniz que la hacia aún mas hermosa si cabe.
    gracias por desear volver a recuperarla, y a ese laud que tanto le enseñó en su juventud en su pueblo natal “Castejon…”.
    Un abrazo sincero amigo¡¡¡¡.

  • Carlos Andrés García Arias
    Publicado el 18:31h, 28 agosto Responder

    Amigo y Maestro Perales!!!

    Como siempre, nos llevas a tu mundo hermoso, a tu vida llena de poesía… de música. Tus historias me encantan, esta por ejemplo, es genial.

    Sabes que como siempre he estado pendiente de tus relatos, de tus historias, de tu música que escucho diariamente en mi carro, en mi casa, en el mi trabajo a la hora del almuerzo…

    Amigo Dios bendiga tu talento, tu familia, tu equipo de trabajo y a ti…

    Gracias por existir en nuestras vidas.

    Desde Manizales(Colombia), te Queremos Mucho!!

  • MARIANGEL
    Publicado el 06:20h, 08 septiembre Responder

    COMO SIEMPRE ADMIRO ESA CAPACIDAD QUE TIENES AL RELATAR ALGO, POR MUY SENCILLO QUE SEA TU LO HACES GRANDE, BELLO Y HERMOSO, PORQUE ASI ERES TU, ES POR ESO QUE MI ADMIRACION HACIA TI ES INFINITA Y GRANDE, ES POR ESO QUE TE QUIERO PORQUE TU SI SABES QUERER Y APRECIAR AUN LO MAS PEQUENO Y FEO QUE ESTE SEA, LO TRANSFORMAS, LO CONVIERTES EN UNA BELLA HISTORIA, EN ALGO HERMOSO Y SONADO, Y NOS TRANSFORMAS A UN MUNDO DIFERENTE, A UN MUNDO A DONDE TODOS QUISIERAMOS VIVIR, LLENO DE COSAS Y RECUERDOS BONITOS, PORQUE ES BONITO SONAR, RECORDAR Y APRECIAR LO QUE TENEMOS Y LO QUE VIVIMOS, TODO VALE, TODO CUESTA, TODO TIENE SU PRECIO, OJALA TODOS VIERAMOS DE LA MANERA QUE TU VES EL MUNDO, PERO LAMENTABLEMENTE TENEMOS QUE PERMANECER DESPIERTOS Y ALERTAS EN ESTE MUNDO CRUEL QUE NOS HA TOCADO VIVIR, LLENO DE DESAMOR Y SOLEDAD, GRACIAS MI QUERIDO JOSE LUIS POR MANTENER ALEGRES NUESTROS CORAZONES, NUESTRA ALMA Y NUESTRO ESPIRITU, CON TU VOZ, CON TUS LETRAS Y TUS MELODIAS, GRACIAS POR ESTAS A NUESTRO LADO Y ESTAR PENDIENTE DE COMPARTIRNOS TU SENTIR, TU VIDA Y LO QUE TE GUSTA, REGRESE SIEMPRE QUE AQUI ESTAREMOS ESPERANDOTE SIEMPRE, AUNQUE PASAN 1000 ANOS SEREMOS SIEMPRE TUS FANS, LOS QUE TE QUEREMOS Y ADMIRAMOS HASTA EL FINDE NUESTROS DIAS, CHAO VUELVE PRONTO, TE ENVIO MUCHOS BESOS Y MUCHOS ABRAZOS CON TODO MI AMOR Y ADMIRACION.

  • Laura Edith Garcia
    Publicado el 16:38h, 16 septiembre Responder

    Como siempre un relato excelente e impecable maestro…. donde podemos imaginar todo gracias a sus palabras, mil felicidades

    Un abrazo fuerte y eterno para usted.

    • Pedro Jiménez Alonso
      Publicado el 07:36h, 23 enero Responder

      Naci con tus canciones, me crie con ellas, me enamore con ellas. He llorado más de mil ocasiones en silencio con ellas. Todas son partes de mi vida. Tengo 43 años, y no quiero que te vayas nunca, tus canciones, me hacen ver la vida con optimismo, pero a veces pienso que me asemejo a ti…

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