Sevilla en nuestras vidas…

20 may Sevilla en nuestras vidas…

Llegó encerrado en un sobre amarillo protegido interiormente por un plástico de burbujas y lacrado como si se tratara de un alto secreto que alguien quisiera compartir sólo conmigo. El nombre del remitente me recordó a un antiguo compañero de colegio. Rebobiné el tiempo intentando ponerle cara y, aunque me costó identificarlo, apareció por fin en la nebulosa de mi memoria la imagen de un joven de unos diecisiete años que, lejana y desdibujada por el tiempo, me animaba a abrir aquel sobre, invitándome a salir cuanto antes de la duda contenida en ese mensaje tan inesperado. Pero dado que soy bastante perezoso para leer las cartas que a menudo recibo, pudo más la pereza que mi curiosidad, y el sobre amarillo reposó, junto con otras cartas, el sueño de los justos por unos cuantos días y casi quinientas noches.

Cada día que entraba a mi estudio, ese color amarillo llamaba mi atención y me gritaba: ¡ábreme, ábreme…! Y el momento de la revelación de su contenido se aplazaba para mejor ocasión. Hasta que un día armado de valor rasgué el sobre. En su interior, casi dormido por tanta espera, encontré un C.D. de fabricación casera y escrito sobre la superficie de plástico transparente, con rotulador negro, algo que me dio la clave de lo que ese disco podría contener: “Sevilla en nuestras vidas” era el título. Mi DVD empezó a girar y la imagen apareció en la pantalla del televisor arropada por la música de una canción mía: “Amigo, tu llamada de hoy me ha regresado a las calles estrechas de Sevilla, a un patio de naranjos, al aula…” Mientras, aparecían resucitando del pasado fotografías de mi colegio, en donde yo estaba junto a mis compañeros de curso, de los que sólo en algunos casos recordaba su físico -entre los que rápidamente identifiqué a Vicente-, y raramente sus nombres. Aparecíamos sobre el tejado de los talleres, formados como si de un equipo de fútbol se tratara,  en donde las antenas adquirían un protagonismo sólo justificable por el fenómeno novedoso de la televisión que acababa de llegar a nuestras vidas, y que suponían un símbolo de modernidad. Otras fotos nos mostraban vestidos de tunos, ya que algunos formábamos parte de la tuna universitaria. En una se nos puede ver cantándole los “Clavelitos” a una artista que por esos días actuaba en un teatro sevillano. En otra con  las chicas de alguna residencia de estudiantes a las que ofrecíamos “Noche de ronda” a cambio de unos cigarrillos y unas coca-colas que nos descolgaban desde las ventanas de sus dormitorios en un cubo de plástico, mostrándose en camisón y con los rulos puestos. Una tras otra se sucedían las fotografías, ambientadas con una selección de música de le época, por cierto muy bien seleccionada. Debo confesar que en algunos momentos esas imágenes consiguieron emocionarme, aunque lamentaba desconocer las caras de casi todas las personas que, probablemente, darían por descontado que yo las conocería. Uno de los momentos que agradecí especialmente fue ése en el que Vicente y yo posamos en la Plaza de España con dos chicas, una bajita y otra más alta. La más bajita era la modistilla de la que hablo en mi canción “Amigo”, la otra la acompañante eventual de mi compañero, ambas protagonistas de esos amores adolescentes que nunca cuajarían y que nos dejaron un momento dulce de una época, que, a pesar de la clausura casi monacal, recordamos con cierta nostalgia.

Tampoco yo me reconocí en muchas de esas fotos, y eso me hizo entender lo larguísima que es la vida, que consigue cambiarnos, cincelando nuestra imagen cada día hasta no reconocernos. Sólo el espejo, en que las instantáneas se suceden poco a poco, día a día, cada mañana, mientras nos arreglamos para estar presentables ante los demás, nos hace creer que el tiempo no ha pasado por nosotros, y sólo el pasaporte o el Carnet de identidad, que nos reclaman frecuentemente para cualquier gestión, nos hacen gritar por la ventanilla de cualquier oficina nuestra verdadera edad, dicha de corrido para que no se entienda bien, lo que provoca que, en la mayoría de los casos, el empleado te lo hace repetir alto y claro para que se enteren los que hacen cola detrás de ti.

Algunos se compran el apartamento en la playa. “Para cuando seamos mayores pasar aquí el invierno y disfrutar de este clima, que los inviernos en Madrid cada vez son más fríos. Pero para eso todavía queda mucho tiempo -dicen-, porque una edad como la nuestra…no es como para retirarse y tenderse al sol como los lagartos sin nada más que hacer”. Y no son conscientes de que la Parca está llamando a su puerta, y que en cualquier momento se los pasa por la guadaña, y es que, casi siempre nos vestimos de cinismo para no reconocer nuestra edad. El apartamentito de la playa será ocupado por sus herederos, o en el peor de los casos por algún ocupa necesitado de vivienda única.

Hoy, querido amigo remitente agradezco ese sobre amarillo en el que dormían, esperando ser revelados, los recuerdos que me han hecho de nuevo volver a ser un joven estudiante de electrónica sin la más mínima vocación de llegar a ser un ingeniero aburrido sentado frente a una mesa de despacho; un remero adolescente de la Plaza de España, y un nuevo y debutante novio adolescente de  esa modistilla. Gracias emocionadas amigo Vicente por devolverme, después de tantos años, el aroma dulzón de las adelfas que bordeaban los caminos de la Universidad por donde, a veces, conseguíamos burlar la vigilancia de los curas para escaparnos a Sevilla jugándonos el pellejo y aquella beca, que un día  consiguieron para nosotros nuestros padres.

Amigo, tu llamada de hoy me ha regresado.

6 Comentarios
  • Fernando Sanchez
    Publicado el 15:16h, 20 mayo Responder

    Hola Jose Luis…gracias una vez mas por deleitarnos con tus relatos, por llevarnos de la mano como siempre y regresarnos tambien a esos años de adolescencia…tantos recuerdos y a mi me ha pasado igual..apenas si conosco los nombres de mis antiguos compañeros y se que a ellos tambien les pasara igual..
    Con este relato seguro nuestra amiga Sonia Perez Sanchez se pondra mas que feliz pues ella es de Sevilla y ha recorrido “junto a ti” esa Plaza España y el Guadalquivir…esa Sevilla que espero un dia conocer y disfrazarme de tuno…
    Ah..nos “debes” la foto de la modistilla
    Un abrazo desde Hermosillo
    y me despido con el titulo de 2 canciones tuyas: Amigo, No te Vayas Nunca..

    Fernando

  • Mari Carmen Jimenez Galianes
    Publicado el 18:53h, 20 mayo Responder

    Hola querido Perales, que alegria poder leer cosas de tí. Y me alegro por esas fotos que te han hecho regresar a mi Sevilla. Me sieno orgullosa que una vez fuera tu hogar de estudiante. Sevilla es una cuidad que siempre queda en el corazón de aquellos que la conocen, y sus gente tambien. Es cierto que el tiempo pasa y no nos damos cuenta, aunque la vida es larga, pero cuando echamos la vista atrás vemos que se nos ha ido más rápido de lo deseado…Ojalá que vuelvas a dar un concierto aquí. En Sevilla te queremos mucho, recuerda como estaba la Maestranza? llenita toda, y te aplaudimos con muchas ganas. Difruté muchísimo. Eres el mejor a pesar de todos los años que han pasado, pero tus canciones jamás pasaran. Un saludo y gracias por escribirnos y contarnos tus sentomientos.

  • FERNANDA DELGADO
    Publicado el 18:56h, 20 mayo Responder

    querido maestro mil gracias por deleitarnos con tus vivencias son muy hermosas son vivencias muy bellas nuevamente te doy las gracias desde argentina que aqui se te admira muchisimo

    • MARIANGEL
      Publicado el 23:16h, 20 mayo Responder

      HOLA MI QUERIDO MAESTRO, QUE LINDO ES SABER QUE TE GUSTA COMPARTIR CON NOSOTROS TUS FANS TUS VIVENCIAS, Y RECUERDOS DE ADOLESCENCIA Y DE ESTUDIANTE, ME HACE SENTIRME IMPORTANTE COMO FAN SABER QUE QUISISTE COMPARTIR CON NOSOTROS ESA CARTA DE VICENTE, QUE BONITO ES RECORDAR, VOLVER A VIVIR ESOS MOMENTOS DEL AYER, ES DURO RECONOCER QUE LOS ANOS SE NOS ESTAN YENDO, QUE NOS ESTAMOS VOLVIENDO MAS MAYORES DE EDAD, PERO SERIA PEOR NO TENER UNA HISTORIA QUE CONTAR O NADA PARA COMPARTIR, DEJAME DECIRTE QUE LOS ANOS SON EL ORGULLO DEL HOMBRE, LO QUE TE HACE SABIO, LO QUE TE HA DADO LA EXPERIENCIA NECESARIA PARA AHORA PODER CONTAR EL CAMINO RECORRIDO, PORQUE EL CAMINO QUE TU HAS RECORRIDO O CAMINADO CREEME, NO CUALQUIERA LO HA CAMINADO, HAS DEJADO PORDOQUIER MUCHO AMOR, MUCHA TERNURA, MUCHAS PALABRAS BONITAS, AHORA YA PUEDES SENTARTE A RECIBIR DE REGRESO TODO ESO QUE TU DISTE, PORQUE CON TODO LO QUE SEMBRASTE EN NUESTROS CORAZONES EN EL TRANSCURSO DE LOS ANOS, AHORA ES TIEMPO DE RECOJER LA COSECHA, LO MAS HERMOSO QUE UN SER HUMANO PUEDE RECIBIR COMO ES EL AMOR Y LA ADMIRACION DE NOSOTROS TUS FANS, LOS CUALES TE QUEREMOS Y TE ADMIRAMOS MAS DE LO QUE PUEDAS IMAGINAR.
      GRACIAS MAESTRO POR SEGUIRNOS CONTANDO TUS VIVENCIAS, Y SIGUE ASI QUE A MI EN LO PERSONAS ME ENCANTA LEERTE, Y SABES PORQUE ?.. PORQUE NADIE ESCRIBE NI SE EXPRESA COMO TU, ERES UNICO, ERES MUY ESPECIAL, TE ADORO MI POETA HERMOSO, GRACIAS POR ESTAR AQUI.

  • Carlos Andrés García Arias
    Publicado el 03:16h, 23 mayo Responder

    Amigo y Maestro Perales!

    Siempre hay algo o alguien que nos hace regresar a ciertas épocas de nuestras vidas. Tú, tus relatos, tus canciones que ya son nuestras, tus experiencias compartidas con nosotros durante tu vida artística y profesional, nos hacen también regresar a ciertos momentos de nuestras vidas que siempre son gratos recordarlos, pues de ellos se aprende a vivir…

    Dios Bendiga tu Familia, tu equipo de trabajo y a ti. Gracias por compartir tus vivencias con nosotros, tus amigos.

    Desde Manizales (Colombia), Te Queremos Siempre.

  • camaras para seguridad
    Publicado el 06:15h, 26 agosto Responder

    Esto es realmente genial, eres un blogger muy profesional. Me he unido a tu RSS y me gustaria leer más cosas en este gran blog. Además, !he compartido tu sitio en mis redes sociales!

    Saludos

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